
¿Por qué dejamos de fabricar calentadores desechables para gallineros?
La mayoría de los calentadores resistentes al agua son, en esencia, cajas herméticas. Eso está bien, hasta que el elemento calefactor se daña después de quelques inviernos. ¿Y entonces qué? Se tira todo a la basura. Es un desperdicio de dinero y una molestia enorme. Decidimos hacer las cosas de manera diferente con nuestros módulos infrarrojos.
Dejen de tirar sus dispositivos electrónicos a la basura
En lugar de sellar todo herméticamente, optamos por un diseño modular. Así funciona: los tubos infrarrojos no están conectados directamente al interior de la máquina. Están en soportes reemplazables. Así, si uno de los tubos se daña dentro de cinco años, no es necesario desmontar todo el sistema. Solo hay que sacar el tubo dañado y colocar uno nuevo en su lugar. Solo se tardan unos minutos. Sin problemas eléctricos, sin horas de inactividad… y las aves siguen manteniéndose calientes.
Haciendo frente al “caos” en los gallineros
Seamos honestos: los gallineros son un verdadero infierno para los equipos electrónicos. Con todo el polvo, el amoníaco y la humedad constante, la mayoría de los componentes se dañan rápidamente. Añadimos sellos impermeables en todos los puntos de conexión para mantener el interior completamente seco. Además, al tratarse de tubos infrarrojos, calientan directamente a las aves. No se desperdicia energía tratando de calentar el aire en un lugar con corrientes de aire constantes… algo que, como sabe cualquier agricultor, es una tarea inútil.
La desventaja (siempre hay una)
Dado que este no es un calentador barato y fácil de instalar, la primera instalación requiere algo más de atención. Hay que asegurarse de que los soportes estén bien fijados. Si no lo están, las vibraciones con el tiempo pueden afectar los contactos. Si lo hace bien desde el principio, ya está listo.
La realidad del mantenimiento
Nada dura para siempre. Ni siquiera las mejores cosas. Dejamos de preocuparnos por “cuánto tiempo seguirá funcionando” y comenzamos a concentrarnos en “¿cómo podemos repararlo rápidamente?”. No está comprando un aparato desechable. Está adquiriendo un sistema en el que las piezas que eventualmente se dañarán son fáciles de reemplazar. Esto reduce los costos y evita que los residuos terminen en el vertedero.